Una vez concretado todo y, llegado el momento, nos pusimos manos a la obra. Hay que tener en cuenta que habíamos reservado con 5 meses de antelación los billetes de tren y de avión hasta llegar a nuestro destino.
El trayecto era Sevilla-Paris-Lorient.
A las 7 de la mañana tomamos el vuelo desde Sevilla hasta Orly. Todo perfecto. El avión estaba cargado de ilusión y de motivación por la quincena que se abría ante nosotros.
Al recoger el equipaje nos faltaba un carrito de niño pequeño para los peques de nuestra expedición. ¡La primera en la frente! dijimos antes de ir a un mostrador a poner una fría reclamación y esperar a que surtiera efecto. Resultado: Salimos de Orly sin carrito y con una reclamación escrita a la compañía aérea. Tenemos que pensar que si dan resultado las pesquisas nos enviarán el carrito a casa.
De Orly a Montparnase para coger el TGV. Llegamos con el cielo encapotado y con la lluvia en los talones. Comenzó a caer un poco de agua e inmediatamente recalamos en un área de descanso chulísima que hay en la estación con unos ordenadores mac para que los niños jueguen y unos sillones puff para que los mayores y pequeños descansen. Todo esto además de muchos juguetes, libros y periódicos.
Pero todo estaba perfecto, idílico y maravilloso cuando de repente. ¡Oh, ploff! me llaman desde la otra parte y me comunican que mi partenaire estaba muy adisgusto con el estado de limpieza de mi humilde apartamento, que no sabían si se quedarían o se irían puesto que estaba la cosa mal. Yo no entendía nada puesto que no lo habíamos dejado como los chorros del oro pero tampoco estaba para decir barbaridades. En fin. La francesa en España enfadada y nosotros en Francia tratando de resolver la situación de camino a su casa.
Una situación que no se hubiese producido si hubiesemos hablado más sobre todos los elementos que componen ambas casas. En fin. Ahí me tienes llamando a mis contactos en Almería para decirles que buscasen una empresa de limpieza y adecentar la casa a gusto de mi partenaire.
Nos cortó el punto totalmente. Se produjo una situación muy graciosa en una sala de estar de la estación de Montparnase. 8 criaturas, 4 mayores y 4 niños viajando y tratando de solucionar las cosas con un mal rollo impresionante. Los niños chillando, saltando, comiendo, tirándose al suelo; los franceses en silencio, mirando, etc.
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